TIEMPO ORDINARIO
DOMINGO XIII
SEMANA I DEL SALTERIO
Invitatorio
Introducción
a todo el conjunto de la oración cotidiana.
V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Antífona: Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Se
enuncia la antífona, y la asamblea la repite.
Si
el rezo es individual, solo se dice la antífona al principio y final del salmo.
Salmo 94
Invitación a la alabanza divina
Animaos
los unos a los otros, día tras día,
mientras dure este «hoy» (Hb 3,
13)
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la
Roca que nos salva;
entremos a
su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Se repite la antífona.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de
todos los dioses:
tiene en su mano las
simas de la tierra,
son suyas las
cumbres de los montes;
suyo es el mar,
porque él lo hizo,
la tierra firme
que modelaron sus manos.
Se repite la antífona.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al
Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su
pueblo,
el rebaño que él
guía.
Se repite la antífona.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres
me pusieron a prueba
y me tentaron,
aunque habían visto mis obras.
Se repite la antífona.
Durante cuarenta años
aquella generación me
asqueó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi
camino;
por eso he jurado
en mi cólera
que no entrarán en
mi descanso."»
Se repite la antífona.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de
los siglos. Amén.
Antífona: Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
LAUDES (D, I)
HIMNO
Es domingo; una luz nueva
resucita la mañana
con su mirada inocente,
llena de gozo y de gracia.
Es domingo; la alegría
del mensaje de la Pascua
es la noticia que llega
siempre y que nunca se gasta.
Es domingo; la pureza
no sólo la tierra baña,
que ha penetrado en la vida
por las ventanas del alma.
Es domingo; la presencia
de Cristo llena la casa:
la Iglesia, misterio y fiesta,
por él y en él convocada.
Es domingo; «éste es el día
que hizo el Señor», es la Pascua,
día de la creación
nueva y siempre renovada.
Es domingo; de su hoguera
brilla toda la semana
y vence oscuras tinieblas
en jornadas de esperanza.
Es domingo; un canto nuevo
toda la tierra le canta
al Padre, al Hijo, al Espíritu,
único Dios que nos salva. Amén.
SALMODIA
Antífona 1: Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar
tu fuerza y tu gloria. Aleluya.
todo el que rechaza
las obras de las tinieblas.
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con
júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 1: Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar
tu fuerza y tu gloria. Aleluya.
Antífona 2: En medio de las llamas, los tres jóvenes,
unánimes, cantaban: «Bendito sea el Señor.» Aleluya.
Alabad al
Señor,
sus siervos todos.
(Ap 19,5)
Criaturas todas del Señor, bendecid al
Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor;
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al
Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al
Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre y al Hijo con el
Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Al final de
este cántico no se dice Gloria al Padre.
Antífona 2: En medio de las llamas, los tres jóvenes,
unánimes, cantaban: «Bendito sea el Señor.» Aleluya.
Antífona 3: Que los hijos de Sión se alegren por su
Rey. Aleluya.
Los hijos de
la Iglesia, nuevo pueblo de Dios,
se alegran por su Rey, Cristo,
el Señor. (Hesiquio)
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los
fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 3: Que los hijos de Sión se alegren por su
Rey. Aleluya.
LECTURA BREVE
¡La victoria es de nuestro Dios, que está
sentado en el trono, y del Cordero! La alabanza y la gloria y la sabiduría y la
acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por
los siglos de los siglos. Amén. (Ap 7,10.12)
RESPONSORIO BREVE
V/. Cristo, Hijo de Dios vivo, * Ten piedad de nosotros.
R/. Cristo, Hijo de Dios vivo, * Ten piedad de nosotros.
V/. Tú que estás sentado a la derecha del Padre.
R/. Ten piedad de nosotros.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Cristo, Hijo de Dios vivo, * Ten piedad de nosotros.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Benedictus, ant.: Jesús se volvió y, al ver a la mujer, le dijo: «¡Ánimo, hija!, tu fe te ha curado.» Aleluya.
Benedictus, Lc 1 68-79 , l
El Mesías y su precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Benedictus, ant.: Jesús se volvió y, al ver a la mujer, le dijo: «¡Ánimo, hija!, tu fe te ha curado.» Aleluya.
PRECES
Glorifiquemos al Señor Jesús, luz que alumbra a todo hombre y Sol de justicia que no conoce ocaso, y digámosle:
¡Oh Señor, vida y salvación nuestra!
Creador del universo, al darte gracias por el nuevo día que ahora empieza,
—te pedimos que el recuerdo de tu santa resurrección sea nuestro gozo durante este domingo.
¡Oh Señor, vida y salvación nuestra!
Que tu Espíritu Santo nos enseñe a cumplir tu voluntad,
—y que tu sabiduría dirija hoy nuestras acciones.
¡Oh Señor, vida y salvación nuestra!
Que, al celebrar la eucaristía de este domingo, tu palabra nos llene de gozo,
—y la participación en tu banquete haga crecer nuestra esperanza.
¡Oh Señor, vida y salvación nuestra!
Que sepamos contemplar las maravillas que tu generosidad nos concede,
—y vivamos durante todo el día en acción de gracias.
¡Oh Señor, vida y salvación nuestra!
***
Digamos ahora, todos juntos, la oración que nos enseñó el mismo Señor:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Oración
Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad.
—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los
siglos de los siglos.
R/. Amén.
CONCLUSIÓN
Por ministro ordenado:
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R/. Amén.
Si se despide a la asamblea, se añade:
V/. Podéis ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.
Si no es ministro ordenado y en la recitación individual:
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.