TIEMPO ORDINARIO

 

LUNES

SEMANA I DEL SALTERIO

 

 

Vísperas (L. I)

 

V/. Dios mío, ven en mi auxilio.

R/. Señor, date prisa en socorrerme.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

HIMNO

 

 

Hora de la tarde,

fin de las labores.

Amo de las viñas,

paga los trabajos de tus viñadores.

 

Al romper el día,

nos apalabraste.

Cuidamos tu viña

del alba a la tarde.

Ahora que nos pagas,

nos lo das de balde,

que a jornal de gloria

no hay trabajo grande.

 

Das al vespertino

lo que al mañanero.

Son tuyas las horas

y tuyo el viñedo.

A lo que sembramos

dale crecimiento.

Tú que eres la viña,

cuida los sarmientos. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1: El Señor se complace en el pobre.

 

Salmo 10

El Señor, esperanza del justo

 

Dichosos los que tienen hambre

y sed de la justicia, porque

ellos quedarán saciados. (Mt 5,6)

 

Al Señor me acojo, ¿por qué me decís:

«Escapa como un pájaro al monte,

porque los malvados tensan el arco,

ajustan las saetas a la cuerda,

para disparar en la sombra contra los buenos?

Cuando fallan los cimientos,

¿qué podrá hacer el justo?»

 

Pero el Señor está en su templo santo,

el Señor tiene su trono en el cielo,

sus ojos están observando,

sus pupilas examinan a los hombres.

 

El Señor examina a inocentes y culpables,

y al que ama la violencia él lo odia.

Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,

les tocará en suerte un viento huracanado.

 

Porque el Señor es justo y ama la justicia:

los buenos verán su rostro.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Antífona 1: El Señor se complace en el pobre.

 

 

Antífona 2: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

 

Salmo 14

¿Quién es justo ante el Señor?

 

Os habéis acercado al monte Sión,

ciudad del Dios vivo (Hb 12,22)

 

Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda

y habitar en tu monte santo?

 

El que procede honradamente

y practica la justicia,

el que tiene intenciones leales

y no calumnia con su lengua,

 

el que no hace mal a su prójimo

ni difama al vecino,

el que considera despreciable al impío

y honra a los que temen al Señor,

 

el que no retracta lo que juró

aun en daño propio,

el que no presta dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

 

El que así obra nunca fallará.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

 

Antífona 2: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

 

 

Antífona 3: Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

 

Cántico Ef 1,3-10

El Dios salvador

 

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

 

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos

e irreprochables ante él por el amor.

 

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

 

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

 

Éste es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas

del cielo y de la tierra.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Antífona 3: Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

 

 

LECTURA BREVE

 

Conseguid un conocimiento perfecto de la voluntad de Dios, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios. El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría. (Col 1,9b-11)

 

 

RESPONSORIO BREVE

 

V/. Sáname, Señor, Porque he pecado contra ti.

R/. Sáname, Señor, Porque he pecado contra ti.

 

V/. Yo dije: Señor, ten misericordia.

R/. Porque he pecado contra ti.

 

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Sáname, Señor, Porque he pecado contra ti.

 

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Magníficat, ant.: Magníficat, ant.: Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi humillación.

 

Magníficat, Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Magníficat, ant.: Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi humillación.

 

 

PRECES

 

Demos gracias a Dios, nuestro Padre, que, recordando siempre su alianza, no cesa de bendecirnos, y digámosle con ánimo confiado:

 

Trata con bondad a tu pueblo, Señor.

 

Salva a tu pueblo, Señor,

—y bendice tu heredad.

 

Trata con bondad a tu pueblo, Señor.

 

Congrega en la unidad a todos los cristianos,

—para que el mundo crea en Cristo, tu enviado.

 

Trata con bondad a tu pueblo, Señor.

 

Derrama tu gracia sobre nuestros familiares y amigos:

—que difundan en todas partes la fragancia de Cristo.

 

Trata con bondad a tu pueblo, Señor.

 

Muestra tu amor a los agonizantes:

—que puedan contemplar tu salvación.

 

Trata con bondad a tu pueblo, Señor.

 

Ten piedad de los que han muerto

—y acógelos en el descanso de Cristo.

 

Trata con bondad a tu pueblo, Señor.

 

 

***

 

Terminemos nuestra oración con la plegaria que nos enseñó el Señor:

 

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

 

 

 

Oración

Nuestro humilde servicio, Señor, proclame tu grandeza, y, ya que por nuestra salvación te dignaste mirar la humillación de la Virgen María, te rogamos nos enaltezcas llevándonos a la plenitud de la salvación.

 —Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

R/. Amén.

 

 

CONCLUSIÓN

 

Por ministro ordenado:

V/. El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

 

V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.

 

V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/. Amén.

Si se despide a la asamblea, se añade:

V/. Podéis ir en paz.

R/. Demos gracias a Dios.

 

Si no es ministro ordenado y en la recitación individual:

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R/. Amén.