TIEMPO
ORDINARIO
Día 2 de Febrero
LA PRESENTACIÓN
DEL SEÑOR
VÍSPERAS
V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
HIMNO
De una Virgen hermosa
celos tiene el sol,
porque vio en sus brazos
otro Sol mayor.
Cuando del oriente
salió el sol dorado,
y otro Sol helado
miró tan ardiente,
quitó de la frente
la corona bella,
y a los pies de la Estrella
su lumbre adoró,
porque vio en sus brazos
otro Sol mayor.
«Hermosa María
—dice el sol, vencido—,
de vos ha nacido
el Sol que podía
dar al mundo el día
que ha deseado.»
Esto dijo humillado,
a María el sol,
porque vio en sus brazos
otro Sol mayor.
Al Padre y al Hijo
gloria y bendición,
y al Espíritu santo
por los siglos honor. Amén.
SALMODIA
Antífona 1: Simeón
había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de
ver al Mesías del Señor.
Salmo 109, 1-5.7
Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión
extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
«Eres príncipe desde el día de tu
nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec.»
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 1: Simeón
había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de
ver al Mesías del Señor.
Antífona 2: Ofrecieron
por él al Señor un par de tórtolas o dos pichones.
Salmo 129
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá
resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2: Ofrecieron
por él al Señor un par de tórtolas o dos pichones.
Antífona 3: Mis ojos han visto a tu Salvador, a
quien has presentado ante todos los pueblos.
Cántico Ef 1,3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y
celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de
Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y
prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.
Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 3: Mis ojos han visto a tu Salvador, a
quien has presentado ante todos los pueblos.
LECTURA BREVE
No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse
de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como
nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de
la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie
oportunamente. (Hb 4,15-16)
RESPONSORIO BREVE
V/. El Señor ha dado a conocer * A su
Salvador.
R/. El Señor ha dado a conocer * A su
Salvador.
V/. A quien ha presentado ante todos
los pueblos.
R/. A su Salvador.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
R/. El Señor ha dado a conocer * A su
Salvador.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Magníficat, ant.:
Hoy la bienaventurada
Virgen María presentó al niño Jesús en el templo, y Simeón, lleno del Espíritu
Santo, lo tomó en brazos y bendijo a Dios.
Alegría del alma en el Señor
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Magníficat, ant.:
Hoy la bienaventurada
Virgen María presentó al niño Jesús en el templo, y Simeón, lleno del Espíritu
Santo, lo tomó en brazos y bendijo a Dios.
PRECES
Adoremos a nuestro
Salvador, que hoy fue presentado en el templo, y supliquémosle:
Que nuestros ojos, Señor, vean tu salvación.
Cristo Salvador, que eres luz para alumbrar a las
naciones,
—ilumina a los que no te conocen, para que crean en
ti, Dios verdadero.
Que nuestros ojos, Señor, vean tu salvación.
Redentor nuestro, que eres gloria de tu pueblo Israel,
—haz que tu Iglesia brille entre las naciones.
Que nuestros ojos, Señor, vean tu salvación.
Jesús, deseado de todos los pueblos, a quien los ojos
del justo Simeón vieron como Salvador,
—haz que tu salvación llegue a todos los hombres.
Que nuestros ojos, Señor, vean tu salvación.
Señor, en cuya presentación fue anunciada a María, tu
madre, una espada de dolor,
—fortalece a los que sufren tribulación por causa de
tu servicio.
Que nuestros ojos, Señor, vean tu salvación.
Cristo, felicidad de los santos, a quien Simeón pudo
ver antes morir, como era su ardiente deseo,
—muéstrate a los difuntos que anhelan tu visión.
Que nuestros ojos, Señor, vean tu salvación.
***
Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, oremos con confianza a
Dios, nuestro Padre:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Oración
Dios todopoderoso y eterno, te rogamos
humildemente que, así como tu Hijo unigénito, revestido de nuestra humanidad,
ha sido presentado hoy en el templo, nos concedas, de igual modo, a nosotros la
gracia de ser presentados delante de ti con el alma limpia.
—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
CONCLUSIÓN
Por ministro ordenado:
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R/. Amén.
Si se despide a la asamblea, se añade:
V/. Podéis ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.
Si no es ministro ordenado y en la recitación individual:
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.