TIEMPO ORDINARIO
26 de Enero
SAN TIMOTEO Y SAN
TITO, OBISPOS
Memoria Obligatoria
Timoteo y Tito, discípulos y
colaboradores del apóstol Pablo, presidieron las Iglesias de Éfeso y de Creta, respectivamente Ellos fueron los
destinatarios de las cartas llamadas «pastorales», cartas llenas de excelentes
recomendaciones para la formación de pastores y fieles.
Vísperas (J. III)
V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
HIMNO
Cantemos al Señor con alegría,
unidos a la voz del pastor santo;
demos gracias a Dios, que es luz y guía,
solícito pastor de su rebaño.
Es su voz y su amor el que nos llama
en la voz del pastor que él ha elegido,
es su amor infinito el que nos ama
en la entrega y amor de este otro cristo.
Conociendo en la fe su fiel presencia,
hambrientos de verdad y luz divina,
sigamos al pastor que es providencia
de pastos abundantes que son vida.
Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,
manda siempre a tu mies trabajadores;
cada aurora, a la puerta del aprisco,
nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.
SALMODIA
Antífona 1: Que tus fieles, Señor, vitoreen al entrar en tu morada.
El Señor Dios le dará el trono
de David, su padre. (Lc 1,32)
Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob:
«No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob.»
Oímos que estaba en Efrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies.
Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles vitoreen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 1: Que tus fieles, Señor, vitoreen al entrar en tu morada.
Antífona 2: El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.
Salmo 131,11-18
El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.
Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.»
Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.
Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan,
vestiré a sus sacerdotes de gala,
y sus fieles aclamarán con vítores.
Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2: El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.
Antífona 3: El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.
Cántico Ap 11, 17-18;12,10b-12ª
El juicio de Dios
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las gentes,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 3: El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.
LECTURA BREVE
A los presbíteros en esa comunidad, yo,
presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la
gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que
tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como
Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas
sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando
aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita. (1P 5,1-4)
RESPONSORIO BREVE
V/. Éste es el que ama a sus hermanos, * El que ora mucho
por su pueblo.
R/. Éste es el que ama a sus hermanos, * El
que ora mucho por su pueblo.
V/. El que entregó su vida por sus hermanos.
R/. El que ora mucho por su pueblo.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Éste es el que ama a sus hermanos, * El
que ora mucho por su pueblo.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Magníficat, ant.: Llevemos una vida honrada y religiosa,
aguardando la dicha que esperamos: la aparición del Señor.
Alegría del alma en el Señor
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las
generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por
mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había
prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por
siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Magníficat, ant.: Llevemos una vida honrada y religiosa,
aguardando la dicha que esperamos: la aparición del Señor.
PRECES
Glorifiquemos a Cristo,
constituido pontífice en favor de los hombres, en lo que se refiere a Dios, y
supliquémosle humildemente, diciendo:
Salva a tu pueblo, Señor.
Tú que, por medio de pastores santos y eximios, has
hecho resplandecer de modo admirable a tu Iglesia,
—haz que los cristianos se alegren siempre de ese
resplandor.
Salva a tu pueblo, Señor.
Tú que, cuando los santos pastores te suplicaban, como
Moisés, perdonaste los pecados del pueblo,
—santifica, por su intercesión, a tu Iglesia con una
purificación continua.
Salva a tu pueblo, Señor.
Tú que, en medio de los fieles, consagraste a los
santos pastores y, por tu Espíritu, los dirigiste,
—llena del Espíritu Santo a todos los que rigen a tu
pueblo.
Salva a tu pueblo, Señor.
Tú que fuiste el lote y la heredad de los santos
pastores,
—no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos
por tu sangre esté alejado de ti.
Salva a tu pueblo, Señor.
Tú que, por medio de los pastores de la Iglesia, das
la vida eterna a tus ovejas para que nadie las arrebate de tu mano,
—salva a los difuntos, por quienes entregaste tu vida.
Salva a tu pueblo, Señor.
***
Adoctrinados por el mismo Señor, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el
cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Oración
Oh Dios, que hiciste brillar con virtudes
apostólicas a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su intercesión, que,
después de vivir en este mundo en justicia y santidad, merezcamos llegar al
reino de los cielos.
—Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
CONCLUSIÓN
Por ministro ordenado:
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo
juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento
y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
V/. Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R/. Amén.
Si se despide a la asamblea,
se añade:
V/. Podéis ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.
Si no es ministro ordenado y
en la recitación individual:
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.