TIEMPO ORDINARIO

26 de Enero

 

 

SAN TIMOTEO Y SAN TITO, OBISPOS

 

 

Memoria Obligatoria

 

Timoteo y Tito, discípulos y colaboradores del apóstol Pablo, presidieron las Iglesias de Éfeso y de Creta, respectivamente Ellos fueron los destinatarios de las cartas llamadas «pastorales», cartas llenas de excelentes recomendaciones para la formación de pastores y fieles.

 

 

 

Invitatorio

Introducción a todo el conjunto de la oración cotidiana.

 

 

V/. Señor, ábreme los labios.

R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

 

 

 

Antífona: Venid, adoremos a Cristo, Pastor supremo.

 

Se enuncia la antífona, y la asamblea la repite.
Si el rezo es individual, solo se dice la antífona al principio y final del salmo.

 

Salmo 99

Alegría de los que entran en el templo

El Señor manda que los redimidos

entonen un himno de victoria. (S. Atanasio)

 

Aclama al Señor, tierra entera,

servid al Señor con alegría,

entrad en su presencia con vítores.

 

Se repite la antífona.

 

Sabed que el Señor es Dios:

que él nos hizo y somos suyos,

su pueblo y ovejas de su rebaño.

 

Se repite la antífona.

 

Entrad por sus puertas con acción de gracias,

por sus atrios con himnos,

dándole gracias y bendiciendo su nombre:

 

Se repite la antífona.

 

«El Señor es bueno,

su misericordia es eterna,

su fidelidad por todas las edades.»

 

Se repite la antífona.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Antífona: Venid, adoremos a Cristo, Pastor supremo.

 

 

 

LAUDES (J. III)

HIMNO

 

Cristo, cabeza, rey de los pastores,

el pueblo entero, madrugando a fiesta,

canta a la gloria de tu sacerdote

himnos sagrados.

 

Con abundancia de sagrado crisma,

la unción profunda de tu Santo Espíritu

le armó guerrero y le nombró en la Iglesia

jefe del pueblo.

 

Él fue pastor y forma del rebaño,

luz para el ciego, báculo del pobre,

padre común, presencia providente,

todo de todos.

 

Tú que coronas sus merecimientos,

danos la gracia de imitar su vida,

y al fin, sumisos a su magisterio,

danos su gloria. Amén.

 

 

SALMODIA

 

Antífona 1: ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

 

 

Salmo 86

Himno a Jerusalén, madre de todos los pueblos

 

La Jerusalén de arriba es libre;

ésa es nuestra madre. (Ga 4,26)

 

Él la ha cimentado sobre el monte santo;

y el Señor prefiere las puertas de Sión

a todas las moradas de Jacob.

 

¡Qué pregón tan glorioso para ti,

ciudad de Dios!

«Contaré a Egipto y a Babilonia

entre mis fieles;

filisteos, tirios y etíopes

han nacido allí.»

 

Se dirá de Sión: «Uno por uno

todos han nacido en ella;

el Altísimo en persona la ha fundado.»

 

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:

«Éste ha nacido allí.»

Y cantarán mientras danzan:

«Todas mis fuentes están en ti.»

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Antífona 1: ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

 

 

 

Antífona 2: El Señor llega con poder, y su recompensa lo precede.

 

 

 

Cántico, Is 33,13-16

Dios juzgará con justicia

 

La promesa vale para vosotros y para vuestros

hijos y para todos los que están lejos. (Hch 2,39)

 

Mirad, el Señor Dios llega con poder,

y su brazo manda.

Mirad, viene con él su salario,

y su recompensa lo precede.

 

Como un pastor que apacienta el rebaño,

su brazo lo reúne,

toma en brazos los corderos

y hace recostar a las madres.

 

¿Quién ha medido a puñados el mar

o mensurado a palmos el cielo,

o a cuartillos el polvo de la tierra?

 

¿Quién ha pesado en la balanza los montes

y en la báscula las colinas?

¿Quién ha medido el aliento del Señor?

¿Quién le ha sugerido su proyecto?

 

¿Con quién se aconsejó para entenderlo,

para que le enseñara el camino exacto,

para que le enseñara el saber

y le sugiriese el método inteligente?

 

Mirad, las naciones son gotas de un cubo

y valen lo que el polvillo de balanza.

Mirad, las islas pesan lo que un grano,

el Líbano no basta para leña,

sus fieras no bastan para el holocausto.

 

En su presencia, las naciones todas

como si no existieran,

valen para él nada y vacío.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Antífona 2: El Señor llega con poder, y su recompensa lo precede.

 

 

 

Antífona 3: Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies.

 

 

Salmo 98

Santo es el Señor, nuestro Dios

 

Tú, Señor, que estás sentado sobre querubines,

restauraste el mundo caído, cuando te hiciste

semejante a nosotros. (S. Atanasio)

 

El Señor reina, tiemblen las naciones;

sentado sobre querubines, vacile la tierra.

 

El Señor es grande en Sión,

encumbrado sobre todos los pueblos.

Reconozcan tu nombre, grande y terrible:

Él es santo.

 

Reinas con poder y amas la justicia,

tú has establecido la rectitud;

tú administras la justicia y el derecho,

tú actúas en Jacob.

 

Ensalzad al Señor, Dios nuestro,

postraos ante el estrado de sus pies:

Él es santo.

 

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,

Samuel con los que invocan su nombre,

invocaban al Señor, y él respondía.

Dios les hablaba desde la columna de nube;

oyeron sus mandatos y la ley que les dio.

 

Señor, Dios nuestro, tú les respondías,

tú eras para ellos un Dios de perdón,

y un Dios vengador de sus maldades.

 

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;

postraos ante su monte santo:

Santo es el Señor, nuestro Dios.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Antífona 3: Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies.

 

 

 

 

 

LECTURA BREVE 

Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre. No os dejéis arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas. (Hb 13,7-9a)

 

 

RESPONSORIO BREVE

 

V/. Sobre tus murallas, Jerusalén, * He colocado centinelas.

R/. Sobre tus murallas, Jerusalén, * He colocado centinelas.

 

V/. Ni de día ni de noche dejarán de anunciar el nombre del Señor.

R/. He colocado centinelas.

 

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Sobre tus murallas, Jerusalén, * He colocado centinelas.

 

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Benedictus, ant.: Proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir.

 

Benedictus, Lc 1 68-79 , l

El Mesías y su precursor

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia

que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Benedictus, ant.: Proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir.

 

 

 

PRECES

 

Demos gracias a Cristo, el buen Pastor que entregó la vida por sus ovejas, y supliquémosle, diciendo:

 

Apacienta a tu pueblo, Señor.

 

Señor Jesucristo, que en los santos pastores nos has revelado tu misericordia y tu amor,

—haz que por ellos continúe llegando a nosotros tu acción misericordiosa.

 

Apacienta a tu pueblo, Señor.

 

Señor Jesucristo, que a través de los santos pastores sigues siendo el único pastor de tu pueblo,

—no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.

 

Apacienta a tu pueblo, Señor.

 

Señor Jesucristo, que por medio de los santos pastores eres el médico de los cuerpos y de las almas,

—haz que nunca falten a tu Iglesia los ministros que nos guíen por las sendas de una vida santa.

 

Apacienta a tu pueblo, Señor.

 

Señor Jesucristo, que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el amor de los santos,

—haz que, guiados por nuestros pastores, progresemos en la santidad.

 

Apacienta a tu pueblo, Señor.

 

 

 

***

 

 

Llenos de alegría por nuestra condición de hijos de Dios, digamos confiadamente:

 

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

 

 

 

 

Oración

Oh Dios, que hiciste brillar con virtudes apostólicas a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su intercesión, que, después de vivir en este mundo en justicia y santidad, merezcamos llegar al reino de los cielos.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

R/. Amén.

 

 

CONCLUSIÓN

 

Por ministro ordenado:

V/. El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

 

V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.

V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/. Amén.

Si se despide a la asamblea, se añade:

V/. Podéis ir en paz.

R/. Demos gracias a Dios.

 

Si no es ministro ordenado y en la recitación individual:

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R/. Amén.