TIEMPO ORDINARIO
MIÉRCOLES
SEMANA II DEL
SALTERIO
Vísperas (Mi. II)
V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
HIMNO
Padre: has de oír
este decir
que se me abre en los labios como flor.
Te llamaré
Padre, porque
la palabra me sabe a más amor.
Tuyo me sé,
pues me miré
en mi carne prendido tu fulgor.
Me has de ayudar
a caminar,
sin deshojar mi rosa de esplendor.
Por cuanto soy
gracias te doy:
por el milagro de vivir.
Y por el ver
la tarde arder,
por el encantamiento de existir.
Y para ir,
Padre, hacia ti,
dame tu mano suave y tu amistad.
Pues te diré:
solo no sé
ir rectamente hacia tu claridad.
Tras el vivir,
dame el dormir
con los que aquí anudaste a mi querer.
dame, Señor,
hondo soñar.
¡Hogar dentro de ti nos has de hacer!
Amén.
SALMODIA
Antífona 1:
Aguardamos la alegre
esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.
Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.
¿Hasta cuándo arremeteréis contra un
hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?
Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.
Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.
De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.
Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.
Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia;
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.
No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.
Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:
«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 1:
Aguardamos la alegre
esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.
Antífona 2:
Que Dios ilumine su
rostro sobre nosotros y nos bendiga.
Salmo 66
Que
todos los pueblos alaben al Señor
Sabed que la
salvación de Dios
se envía a los gentiles. (Hch
28,28)
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2:
Que Dios ilumine su
rostro sobre nosotros y nos bendiga.
Antífona 3:
Por medio de él fueron
creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.
Cántico Col 1,12-20
Himno
a Cristo, primogénito de toda criatura
y primer resucitado de entre
los muertos
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las
tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo
querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados,
Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene
en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la
Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de
entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera
toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos
los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 3:
Por medio de él fueron
creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.
LECTURA BREVE
Tened sentimientos de humildad unos con
otros, porque Dios resiste a los soberbios, para dar su gracia a los humildes.
Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os
ensalce. Descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por vosotros. (1P 5,5b-7)
RESPONSORIO BREVE
V/. Guárdanos, Señor, * Como a las
niñas de tus ojos.
R/. Guárdanos, Señor, * Como a las niñas de
tus ojos.
V/. A la sombra de tus alas escóndenos.
R/. Como a las niñas de tus ojos.
V/. Gloria al Padre, y al hijo, y al
Espíritu Santo.
R/. Guárdanos, Señor, * Como a las niñas de
tus ojos.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Magníficat, ant.: Haz, Señor, proezas con tu brazo:
dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.
Alegría del alma en
el Señor
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las
generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por
mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había
prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por
siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Magníficat, ant.: Haz, Señor, proezas con tu brazo:
dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.
PRECES
Aclamemos,
hermanos, a Dios, nuestro salvador, que se complace en enriquecernos con sus
dones, y digámosle con fe:
Multiplica la gracia y la paz, Señor.
Dios eterno,
mil años en tu presencia son como un ayer que pasó;
—ayúdanos a recordar siempre que nuestra vida es como
hierba que florece por la mañana, y por la tarde se seca.
Multiplica la gracia y la paz, Señor.
Alimenta a
tu pueblo con el maná, para que no perezca de hambre,
—y dale el agua viva, para que nunca más tenga sed.
Multiplica la gracia y la paz, Señor.
Que tus
fieles busquen los bienes de arriba y aspiren a ellos,
—y te glorifiquen también con su trabajo y su
descanso.
Multiplica la gracia y la paz, Señor.
Concede,
Señor, buen tiempo a las cosechas,
—para que la
tierra dé fruto abundante.
Multiplica la gracia y la paz, Señor.
***
Confiemos nuestras súplicas a Dios, nuestro Padre, terminando
esta oración con las palabras que el Señor nos enseñó:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el
cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Oración
Oh Dios, tu nombre es santo, y tu misericordia
llega a tus fieles de generación en generación; atiende, pues, las súplicas de
tu pueblo y haz que pueda proclamar eternamente tu grandeza.
—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
CONCLUSIÓN
Por ministro ordenado:
V/. El Señor
esté con vosotros.
R/. Y con tu
espíritu.
V/. La paz de
Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros
pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo,
nuestro Señor.
R/. Amén.
V/. Y la
bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre
vosotros.
R/. Amén.
Si se despide a la asamblea, se añade:
V/. Podéis ir
en paz.
R/. Demos
gracias a Dios.
Si no es ministro ordenado y en la
recitación individual:
V/. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.