TIEMPO DE NAVIDAD

 

 

 

DOMINGO DESPUÉS DE LA EPIFANÍA

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

 

 

 

Fiesta

 

 

Invitatorio

 

Introducción a todo el conjunto de la oración cotidiana.

 

 

V/. Señor, ábreme los labios.

R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

 

 

 

Antífona: Cristo, el Hijo amado, en quien el Padre se ha complacido, venid, adorémosle.

 

 

Se enuncia la antífona, y la asamblea la repite.

Si el rezo es individual, solo se dice la antífona al principio y final del salmo.

 

Salmo 94

Invitación a la alabanza divina

 

Animaos los unos  a los otros, día tras día,

 mientras dure este «hoy» (Hb 3, 13)

 

Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

 

   Se repite la antífona.

 

Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

suyo es el mar, porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

 

   Se repite la antífona.

 

Entrad, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

 

   Se repite la antífona.

 

Ojalá escuchéis hoy su voz:

«No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

 

   Se repite la antífona.

 

Durante cuarenta años

aquella generación me asqueó, y dije:

"Es un pueblo de corazón extraviado,

que no reconoce mi camino;

por eso he jurado en mi cólera

que no entrarán en mi descanso."»

 

   Se repite la antífona.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona: Cristo, el Hijo amado, en quien el Padre se ha complacido, venid, adorémosle.

 

 

 

LAUDES

 

 

 

HIMNO

 

 

A la orilla del Jordán,

descalza el alma y los pies,

bajan buscando pureza

doce tribus de Israel.

 

Piensan que a la puerta está

el Mesías del Señor

y que, para recibirlo,

gran limpieza es menester.

 

Bajan hombres y mujeres,

pobres y ricos también,

y Juan sobre todos ellos

derrama el agua y la fe.

 

Mas ¿por qué se ha de lavar

el autor de la limpieza?

Porque el bautismo hoy empieza,

y él lo quiere inaugurar. Amén.

 

 

SALMODIA

 

Antífona. 1: El soldado bautiza a su Rey, el siervo a su Señor, Juan al Salvador; el agua del Jordán se estremece, la Paloma da testimonio, la voz del Padre declara: «Éste es mi Hijo.»

 

Salmo 62, 2-9

El alma sedienta de Dios

 

Madruga por Dios

todo el que rechaza

las obras de las tinieblas.

 

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua.

 

¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

 

Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos.

 

En el lecho me acuerdo de ti

y velando medito en ti,

porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

mi alma está unida a ti,

y tu diestra me sostiene.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona. 1: El soldado bautiza a su Rey, el siervo a su Señor, Juan al Salvador; el agua del Jordán se estremece, la Paloma da testimonio, la voz del Padre declara: «Éste es mi Hijo.»

 

Antífona. 2: Al manifestarse al mundo la gloria de Cristo, las aguas del Jordán son santificadas: sacad aguas con gozo de las fuentes del Salvador; Cristo, el Señor, ha santificado la creación entera.

 

Cántico: Dn 3,57-88.56

Toda la creación alabe al Señor

 

Alabad al Señor,

 sus siervos todos.

(Ap 19,5)

 

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;

cielos, bendecid al Señor.

 

Aguas del espacio, bendecid al Señor;

ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

 

Sol y luna, bendecid al Señor;

astros del cielo, bendecid al Señor.

 

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;

vientos todos, bendecid al Señor.

 

Fuego y calor, bendecid al Señor;

fríos y heladas, bendecid al Señor.

 

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;

témpanos y hielos, bendecid al Señor.

  

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;

noche y día, bendecid al Señor.

 

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;

rayos y nubes, bendecid al Señor.

 

Bendiga la tierra al Señor,

ensálcelo con himnos por los siglos.

 

Montes y cumbres, bendecid al Señor;

cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

 

Manantiales, bendecid al Señor;

mares y ríos, bendecid al Señor;

 

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;

aves del cielo, bendecid al Señor.

 

Fieras y ganados, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;

bendiga Israel al Señor.

 

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;

siervos del Señor, bendecid al Señor.

 

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;

santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

 

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,

ensalcémoslo con himnos por los siglos.

 

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,

alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

 

Al final de este cántico no se dice Gloria al Padre.

 

Antífona. 2: Al manifestarse al mundo la gloria de Cristo, las aguas del Jordán son santificadas: sacad aguas con gozo de las fuentes del Salvador; Cristo, el Señor, ha santificado la creación entera.

 

Antífona. 3: Te glorificamos, Señor, Dios y redentor, a ti que con el Espíritu y el fuego purificas el pecado de los hombres.

 

Salmo 149

Alegría de los santos

 

Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios,

se alegran por su Rey, Cristo, el Señor. (Hesiquio)

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

que se alegre Israel por su Creador,

los hijos de Sión por su Rey.

 

Alabad su nombre con danzas,

cantadle con tambores y cítaras;

porque el Señor ama a su pueblo

y adorna con la victoria a los humildes.

 

Que los fieles festejen su gloria

y canten jubilosos en filas:

con vítores a Dios en la boca

y espadas de dos filos en las manos:

 

para tomar venganza de los pueblos

y aplicar el castigo a las naciones,

sujetando a los reyes con argollas,

a los nobles con esposas de hierro.

 

Ejecutar la sentencia dictada

es un honor para todos sus fieles.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona. 3: Te glorificamos, Señor, Dios y redentor, a ti que con el Espíritu y el fuego purificas el pecado de los hombres.

 

 

LECTURA BREVE

 

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor. (Is 61,1-2a)

 

RESPONSORIO BREVE

 

V/. Cristo, Hijo de Dios vivo, Ten piedad de nosotros.

R/. Cristo, Hijo de Dios vivo, Ten piedad de nosotros.

 

V/. Tú que te has manifestado hoy,

R/. Ten piedad de nosotros.

 

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Cristo, Hijo de Dios vivo, Ten piedad de nosotros.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Benedictus, ant.: Cristo es bautizado y el universo entero se purifica; el Señor nos obtiene el perdón de los pecados: limpiémonos todos por el agua y el Espíritu.

 

Benedictus, Lc 1, 68-79

El Mesías y su precursor

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia

que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Benedictus, ant.: Cristo es bautizado y el universo entero se purifica; el Señor nos obtiene el perdón de los pecados: limpiémonos todos por el agua y el Espíritu.

 

 

PRECES

 

Roguemos a nuestro Redentor, bautizado por Juan en el Jordán, y digámosle:

 

Señor, ten piedad

 

Oh Cristo, que al manifestarte al mundo, has iluminado a todos los hombres,

—concede luz abundante a los cuantos hoy se relacionen con nosotros.

 

Señor, ten piedad

 

Oh Cristo, que para enseñarnos un camino de humildad te abajaste recibiendo el bautismo de Juan,

—danos un espíritu de humilde servicio a todos los hombres.

 

Señor, ten piedad

 

Oh Cristo, que por tu bautismo nos purificaste de todo pecado y nos hiciste hijos del Padre,

—concede el espíritu de adopción a todos los que buscan a Dios con sinceridad.

 

Señor, ten piedad

 

Oh Cristo, que con tu bautismo abriste una puerta de salvación para los cristianos y santificaste la creación entera,

—haz de todos nosotros ministros de tu Evangelio en el mundo.

 

Señor, ten piedad

 

Oh Cristo, que en tu bautismo nos revelaste a la Trinidad,

—renueva el espíritu de adopción y el sacerdocio real de los bautizados.

 

 

***

 

 

Por Jesús nos llamamos y somos hijos de Dios; por ello, nos atrevemos a decir:

 

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

 

 

 

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, quisiste revelar solemnemente que él era tu Hijo amado enviándole tu Espíritu Santo, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, perseverar siempre en tu benevolencia.

 —Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

R/. Amén.

 

 

CONCLUSIÓN

 

Por ministro ordenado:

V/. El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

 

V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.

 

V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/. Amén.

Si se despide a la asamblea, se añade:

V/. Podéis ir en paz.

R/. Demos gracias a Dios.

 

Si no es ministro ordenado y en la recitación individual:

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R/. Amén.