TIEMPO DE NAVIDAD

Día 6 de Enero

 

 

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

 

 

 

 

Solemnidad

 

 

II Vísperas (Propio)

 

V/. Dios mío, ven en mi auxilio.

R/. Señor, date prisa en socorrerme.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

HIMNO

Confiada mira la luz dorada

que a ti hoy llega, Jerusalén:

de tu Mesías ve la alborada

sobre Belén.

 

El mundo todo ve hoy gozoso

la luz divina sobre Israel;

la estrella muestra al prodigioso

rey Emmanuel.

 

Ya los tres magos, desde el Oriente,

la estrella viendo, van de ella en pos;

dan sus primicias de amor ferviente

al niño Dios.

 

Ofrenda de oro que es Rey declara,

incienso ofrece a Dios su olor,

predice mirra muerte preclara,

pasión, dolor.

 

La voz del Padre, Cristo, te llama

su predilecto, sobre el Jordán.

Dios en los hombres hoy te proclama

valiente Juan.

 

Virtud divina resplandecía

del que del agua vino sacó,

cuando el anuncio de eucaristía

Caná bebió.

 

A darte gloria, Señor, invita

la luz que al hombre viniste a dar,

luz que nos trae gloria infinita

de amor sin par. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1: El Rey de la paz ha sido glorificado por encima de todos los reyes de la tierra.

 

 

Salmo 109, 1-5.7

 

Oráculo del Señor a mi Señor:

“Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos

estrado de tus pies.”

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

 

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré, como rocío,

antes de la aurora.»

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno,

según el rito de Melquisedec

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,

por eso levantará la cabeza.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Antífona 1: El Rey de la paz ha sido glorificado por encima de todos los reyes de la tierra.

 

 

 

Antífona 2: En las tinieblas brilla como una luz; el Señor es justo, clemente y compasivo.

 

Salmo 111

 

Dichoso quien teme al Señor

y ama de corazón sus mandatos.

Su linaje será poderoso en la tierra,

la descendencia del justo será bendita.

 

En su casa habrá riquezas y abundancia,

su caridad es constante, sin falta.

En las tinieblas brilla como una luz

el que es justo, clemente y compasivo.

 

Dichoso el que se apiada y presta,

y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará,

su recuerdo será perpetuo.

 

No temerá las malas noticias,

su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor,

hasta que vea derrotados a sus enemigos.

 

Reparte limosna a los pobres;

su caridad es constante, sin falta,

y alzará la frente con dignidad.

 

El malvado, al verlo, se irritará,

rechinará los dientes hasta consumirse.

La ambición del malvado fracasará.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Antífona 2: En las tinieblas brilla como una luz; el Señor es justo, clemente y compasivo.

 

 

 

Antífona 3: Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

 

 

Cántico Ap 15,3-4

 

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

 

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Antífona 3: Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

 

 

 

LECTURA BREVE

 

Ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre; no por las obras de justicia que hayamos hecho nosotros, sino que según su propia misericordia nos ha salvado, con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo. (Tt 3,4-5)

 

 

 

 

RESPONSORIO BREVE

 

V/. Será la bendición de * Todos los pueblos.

R/. Será la bendición de * Todos los pueblos.

 

V/. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.

R/. Todos los pueblos.

 

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al espíritu Santo.

R/. Será la bendición de Todos los pueblos.

 

 

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Magníficat, ant.: Veneremos este día santo, honrado con tres prodigios: hoy, la estrella condujo a los magos al pesebre; hoy, el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy, Cristo fue bautizado por Juan en el Jordán, para salvarnos. Aleluya.

 

 

Magníficat, Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

 

Magníficat, ant.: Veneremos este día santo, honrado con tres prodigios: hoy, la estrella condujo a los magos al pesebre; hoy, el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy, Cristo fue bautizado por Juan en el Jordán, para salvarnos. Aleluya.

 

 

PRECES

 

Veneremos, con grandísimo gozo, a nuestro Salvador, que en este día fue adorado por los magos, y digámosle:

 

Salva, Señor, la vida de los pobres.

 

Oh Rey de las naciones, que llamaste a los magos, como primicia de los pueblos gentiles, para que te adoraran,

—danos el espíritu de adoración y servicio.

 

Salva, Señor, la vida de los pobres.

 

Rey de la gloria, que riges a tu pueblo con justicia,

—concede a los hombres paz abundante.

 

Salva, Señor, la vida de los pobres.

 

Rey eterno, que subsistes por los siglos,

—haz que tu palabra penetre en nuestros corazones como la llovizna que empapa la tierra.

 

Salva, Señor, la vida de los pobres.

 

Rey de justicia, que quieres librar al pobre que no tiene protector,

—ten piedad de los desgraciados y afligidos.

 

Salva, Señor, la vida de los pobres.

 

Oh Señor, cuyo nombre es bendito por los siglos,

—haz partícipes a nuestros hermanos difuntos de las maravillas de tu salvación.

 

Salva, Señor, la vida de los pobres.

 

 

***

 

 

Ahora, sintiéndonos todos hermanos, hijos de Dios Padre digamos:

 

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

 

 

 

Oración

Señor, tú que en este día revelaste a tu Hijo unigénito a los pueblos gentiles, por medio de una estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe poder contemplar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria.

        —Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

R/. Amén.

 

 

CONCLUSIÓN

 

Por ministro ordenado:

V/. El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

 

V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.

 

V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/. Amén.

Si se despide a la asamblea, se añade:

V/. Podéis ir en paz.

R/. Demos gracias a Dios.

 

Si no es ministro ordenado y en la recitación individual:

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R/. Amén.