TIEMPO DE NAVIDAD
Día 3 de Enero
MARTES II
SEMANA II DEL SALTERIO
Vísperas (Ma. II)
V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
HIMNO
De un Dios que se encarnó muestra el misterio
la luz de Navidad.
Comienza hoy, Jesús, tu nuevo imperio
de amor y de verdad.
El Padre eterno te engendró en su mente
desde la eternidad,
y antes que el mundo, ya eternamente,
fue tu natividad.
La plenitud del tiempo está cumplida;
rocío bienhechor
baja del cielo, trae nueva vida
al mundo pecador.
¡Oh santa noche! Hoy Cristo nacía
en mísero portal;
Hijo de Dios, recibe de María
la carne del mortal.
Señor Jesús, el hombre en este suelo
cantar quiere tu amor,
y, junto con los ángeles del cielo,
te ofrece su loor.
Este Jesús en brazos de María
es nuestra redención;
cielos y tierra con su abrazo unía
de paz y de perdón.
Tú eres el Rey de paz, de ti recibe
su luz el porvenir;
Ángel del gran Consejo, por ti vive
cuanto llega a existir.
A ti, Señor, y al Padre la alabanza,
y de ambos al Amor.
Contigo al mundo llega la esperanza;
a ti gloria y honor. Amén.
SALMODIA
Antífona 1: No podéis servir a Dios y
al dinero.
Salmo 48,2-13
Vanidad de las riquezas
Difícilmente
entrará un rico
en el reino de los cielos. (Mt
19,23)
Oíd
esto, todas las naciones;
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;
mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.
¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?
Es
tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.
Mirad:
los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.
El
sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.
El
hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 1: No podéis servir a Dios y
al dinero.
Antífona 2: «Atesorad tesoros en el
cielo», dice el Señor.
Salmo 48,14-21
Éste
es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura,
y el abismo es su casa.
Pero
a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.
No
te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.
Aunque
en vida se felicitaba:
«Ponderan
lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.
El
hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2: «Atesorad tesoros en el
cielo», dice el Señor.
Antífona 3: Digno es el Cordero
degollado de recibir el honor y la gloria.
Cántico Ap 4,11;5,9.10.12
Himno de los redimidos
Eres
digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres
digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.
Digno
es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 3: Digno es el Cordero
degollado de recibir el honor y la gloria.
LECTURA BREVE
Dios es luz sin tiniebla alguna. Si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. (1Jn 1,5b.7)
RESPONSORIO BREVE
V/. La Palabra se hizo carne. * Aleluya, aleluya.
R/. La Palabra se hizo carne. * Aleluya, aleluya.
V/. Y acampó entre nosotros.
R/. Aleluya, aleluya.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. La Palabra se hizo carne. * Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Magníficat, ant.: Regocijémonos en el Señor y alegrémonos con júbilo espiritual, porque apareció en el mundo la salvación eterna. Aleluya.
Alegría del alma en el Señor
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Magníficat, ant.: Regocijémonos en el Señor y alegrémonos con júbilo espiritual, porque apareció en el mundo la salvación eterna. Aleluya.
PRECES
Con la llegada de Cristo, floreció y echó raíces el pueblo santo de Dios. Jubilosamente, digamos a nuestro Salvador:
Que tu nacimiento llene de gozo al mundo entero.
Cristo, vida nuestra, que viniste para ser cabeza de la Iglesia,
—sigue
promoviendo el crecimiento de tu cuerpo, para que se edifique en el amor.
Que tu nacimiento llene de gozo al mundo entero.
Tú que quieres ser adorado en una doble naturaleza,
—haznos partícipes de tu divinidad.
Que tu nacimiento llene de gozo al mundo entero.
Tú que por la encarnación te hiciste nuestro mediador,
—haz que los miembros de la Iglesia se unan más eficazmente a tu ministerio, por la santidad de sus vidas.
Que tu nacimiento llene de gozo al mundo entero.
Tú que al venir a este mundo instauraste un nuevo orden entre los hombres,
—conduce a todos los pueblos a tu salvación.
Que tu nacimiento llene de gozo al mundo entero.
Tú que al nacer rompiste las cadenas de la muerte,
—libra a los difuntos de todas sus ataduras.
Que tu nacimiento llene de gozo al mundo entero.
***
Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Oración
Dios todopoderoso, tú has dispuesto que por el nacimiento virginal de tu Hijo, su humanidad no quedara sometida a la herencia del pecado: por este admirable misterio, humildemente te rogamos que cuantos hemos renacido, en Cristo, a una vida nueva, no volvamos otra vez a la vida caduca de la que nos sacaste.
—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
CONCLUSIÓN
Por ministro ordenado:
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R/. Amén.
Si se despide a la asamblea, se añade:
V/. Podéis ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.
Si no es ministro ordenado y en la recitación individual:
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.