TIEMPO DE NAVIDAD
DÍA 26 DE DICIEMBRE
DÍA II
DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD
***
SAN ESTEBAN, PROTOMARTIR
FIESTA
Es el primer mártir de
una historia interminable. Hombre lleno de gracia y poder.
Vísperas
V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el
principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
HIMNO
Norabuena vengáis al mundo,
niño de perlas,
que sin vuestra vista
no hay hora buena.
Niño de jazmines,
rosas y azucenas,
niño de la niña
después dél más
bella,
que tan buenos años,
que tan buenas nuevas,
que tan buenos días
ha dado a la tierra;
parabién merece,
parabienes tenga,
aunque tantos bienes
como Dios posea.
Mientras os tardasteis,
dulce gloria nuestra,
estábamos todos
llenos de mil penas;
mas, ya que vinisteis,
y a la tierra alegra
ver que su esperanza
cumplida en vos sea,
digan los pastores,
respondan las sierras,
pues hombre os adoran
y Dios os contemplan:
Norabuena vengáis al mundo,
niño de perlas,
que sin vuestra vista
no hay hora buena. Amén.
SALMODIA
Antífona 1: Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores
sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.
Salmo 109,
1-5.7
Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
«Eres príncipe desde el día de tu
nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»
El Señor lo ha jurado y no se
arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec.»
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el
principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 1: Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores
sagrados; yo mismo te engendré, yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.
Antífona 2: Del Señor viene la misericordia y
la redención copiosa.
Salmo 129
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos,
Señor,
¿quién
podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el
principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2: Del Señor viene la misericordia y
la redención copiosa.
Antífona 3: En el principio, antes de los
siglos, la Palabra era Dios, y hoy esta Palabra ha nacido como Salvador del
mundo.
Cántico
(Col 1,12-20)
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la
luz.
Él nos ha sacado del dominio de las
tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de tu
Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la
redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e
invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados,
Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se
mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo:
de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito
de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que
residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo
todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el
principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 3: En el principio, antes de los
siglos, la Palabra era Dios, y hoy esta Palabra ha nacido como Salvador del
mundo.
LECTURA
BREVE
Dios es luz sin tiniebla alguna. Si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la
luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos
limpia los pecados. (1Jn 1,5b.7)
RESPONSORIO
BREVE
V/. La Palabra se hizo carne. Aleluya,
aleluya.
R/. La Palabra se hizo carne. Aleluya,
aleluya.
V/. Y acampó entre nosotros.
R/. Aleluya, aleluya.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo y al
Espíritu Santo.
R/. La Palabra se hizo carne. Aleluya,
aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Magníficat, ant.: Un silencio sereno lo envolvía todo, y, al mediar la noche su carrera,
tu Palabra todopoderosa, Señor, vino desde el trono real de los cielos.
Alegría
del alma en el Señor
Proclama mi alma la grandeza del
Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi
salvador;
porque ha mirado la humillación de su
esclava.
Desde ahora me felicitarán todas
las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes
por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de
bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo
había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia
por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Magníficat, ant.: Un silencio sereno lo envolvía todo, y, al mediar la noche su carrera,
tu Palabra todopoderosa, Señor, vino desde el trono real de los cielos.
PRECES
Acudamos a Cristo,
Palabra del Padre, que al acampar entre nosotros nos abrió el camino de la
salvación eterna, y digámosle confiadamente:
Líbranos, Señor, de todo mal.
Por el misterio de tu encarnación, por tu nacimiento y tu
infancia,
—por toda tu vida consagrada al servicio del Padre:
Líbranos, Señor de todo mal.
Por tu trabajo, por tu predicación y tus largas horas de
camino,
—por tu trato con los pecadores:
Líbranos, Señor de todo mal.
Por tu agonía y tu pasión, por tu cruz y tu desolación,
—por tus angustias, por tu muerte y sepultura:
Líbranos, Señor, de todo mal.
Por tu resurrección y ascensión a los cielos, por la
donación del Espíritu Santo, por tus gozos y tu gloria eterna,
—libra, Señor, a nuestros hermanos difuntos.
Y a nosotros líbranos, Señor, de todo mal.
***
Ahora, sintiéndonos todos hermanos, hijos de Dios Padre digamos:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el
cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Oración
Dios todopoderoso, por este nuevo
nacimiento de tu Hijo en nuestra carne, líbranos del yugo con que nos domina la
antigua servidumbre del pecado.
—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
CONCLUSIÓN
Por ministro ordenado:
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo
juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento
y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
V/. Y la bendición de Dios
todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R/. Amén.
Si se despide a la
asamblea, se añade:
V/. Podéis ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.
Si no es ministro
ordenado y en la recitación individual:
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde
de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.