TIEMPO
DE NAVIDAD
DÍA 1 DE ENERO
Octava de Navidad
DOMINGO II
SOLEMNIDAD
DE SANTA MARÍA,
MADRE
DE DIOS
Invitatorio
Introducción a todo el conjunto de la
oración cotidiana.
V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Antífona: Celebremos la maternidad de la Virgen María;
adoremos a su Hijo Jesucristo, el Señor.
Se enuncia la antífona, y la asamblea la repite.
Si el rezo es individual, solo se dice la antífona al principio y final
del salmo.
Salmo 99
Alegría
de los que entran en el templo
El Señor manda que los redimidos
entonen un himno de
victoria. (S. Atanasio)
Aclama al Señor,
tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.
Se repite la
antífona.
Sabed que el Señor es
Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Se repite la
antífona.
Entrad por sus
puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
Se repite la
antífona.
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
Se repite la
antífona.
Gloria al Padre, y al
Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el
principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona: Celebremos la maternidad de la Virgen María;
adoremos a su Hijo Jesucristo, el Señor.
LAUDES (D. I)
HIMNO
Decid
a la noche clara
tome en sus
manos el arpa,
y salmos de David cante,
cante con la
Virgen santa.
Ángeles
del cielo vienen,
de luz son las bellas alas,
y un canto divino traen
para estas
nupcias sagradas.
Y,
al amanecer, las aves
y el alba que se levanta,
con silbos
del universo
cantadle vuestra
alabanza.
Del
Padre eterno nacido,
nace en carne
la Palabra,
con nosotros
vida y muerte,
y una muerte ensangrentada.
Al
Hijo de Dios cantemos,
¡ay, gracia desenfrenada!,
ni los cielos sospecharon
que el mismo
Dios se encarnara.
¡Oh gracia para adorar,
que nunca
cupo más alta!
Tú,
para hacernos divinos,
humano a
nosotros bajas.
Cantad,
criaturas todas,
que todas
estáis salvadas,
y con la boca quedaos
al Padre diciendo:
«¡Gracias!» Amén.
SALMODIA
Antífona. 1: Ha brotado un renuevo del tronco
de Jesé, ha salido una estrella de la casa de Jacob: la Virgen ha dado a luz al
Salvador. Te alabamos, Dios nuestro.
todo el que rechaza
las obras de las tinieblas.
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de
los siglos. Amén.
Antífona. 1: Ha brotado un renuevo del tronco
de Jesé, ha salido una estrella de la casa de Jacob: la Virgen ha dado a luz al
Salvador. Te alabamos, Dios nuestro.
Antífona. 2: Mirad, María nos ha engendrado al
Salvador, ante quien Juan exclamó: «Éste es el Cordero de Dios que quita el
pecado del mundo.» Aleluya.
Alabad al Señor,
sus siervos todos.
(Ap 19,5)
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor;
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Al final de este cántico no se dice Gloria al Padre.
Antífona. 2: Mirad, María nos ha engendrado al
Salvador, ante quien Juan exclamó: «Éste es el Cordero de Dios que quita el
pecado del mundo.» Aleluya.
Antífona. 3: La Madre ha dado a luz al Rey, cuyo nombre es
eterno; la que lo ha engendrado tiene al mismo tiempo el gozo de la maternidad
y la gloria de la virginidad: un prodigio tal no se ha visto nunca, ni se verá
de nuevo. Aleluya.
Los hijos de la
Iglesia, nuevo pueblo de Dios,
se alegran por su Rey, Cristo, el Señor. (Hesiquio)
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de
los siglos. Amén.
Antífona. 3: La Madre ha dado a luz al Rey, cuyo nombre es
eterno; la que lo ha engendrado tiene al mismo tiempo el gozo de la maternidad
y la gloria de la virginidad: un prodigio tal no se ha visto nunca, ni se verá
de nuevo. Aleluya.
LECTURA BREVE
El
jefe de Israel los entrega hasta el tiempo en que la
madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornará a los hijos de Israel. En
pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su
Dios; y éste será nuestra paz. (Mi 5,2-3a.3c)
RESPONSORIO BREVE
V/. El Señor ha revelado,
Aleluya, aleluya.
R/. El Señor ha revelado,
Aleluya, aleluya.
V/. Su salvación.
R/. Aleluya, aleluya.
V/. Gloria
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. El Señor
ha revelado, Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Benedictus,
ant.: Hoy se nos ha manifestado
un misterio admirable: en Cristo se han unido dos naturalezas: Dios se ha hecho
hombre y, sin dejar de ser lo que era, ha asumido lo que no era, sin sufrir
mezcla ni división.
Benedictus, Lc 1, 68-79
El
Mesías y su precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de
David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus
santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de
todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento
que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con
santidad y justicia,
en su presencia,
todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus
caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus
pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el
sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de
muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de
la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de
los siglos. Amén.
Benedictus,
ant.: Hoy se nos ha manifestado un
misterio admirable: en Cristo se han unido dos naturalezas: Dios se ha hecho
hombre y, sin dejar de ser lo que era, ha asumido lo que no era, sin sufrir
mezcla ni división.
PRECES
Glorifiquemos a Cristo, que ha nacido de María
Virgen por obra del Espíritu Santo, y supliquémosle, diciendo:
Hijo de la Virgen
María, ten piedad de nosotros.
Oh
Cristo, hijo admirable y príncipe de la paz, nacido de María Virgen,
—concede
al mundo entero una paz estable.
Hijo de la Virgen
María, ten piedad de nosotros.
Rey y
Dios nuestro, que al venir al mundo has dignificado al hombre,
—haz que
te honremos todos los días de nuestra vida con nuestra fe y nuestras
costumbres.
Hijo de la Virgen
María, ten piedad de nosotros.
Tú que te
has hecho semejante a nosotros,
—concédenos
a nosotros ser semejantes a ti.
Hijo de la Virgen
María, ten piedad de nosotros.
Tú que
has querido ser ciudadano de nuestro mundo,
—concédenos
a nosotros ser ciudadanos de tu reino.
Hijo de la Virgen
María, ten piedad de nosotros.
***
Por Jesús nos llamamos
y somos hijos de Dios; por ello, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que
estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la
tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan
de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la
tentación,
y líbranos del mal.
Oración
Dios y Señor nuestro, que por la
maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la
salvación, concédenos experimentar la intercesión de aquella de quien hemos
recibido a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida.
—Él, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
CONCLUSIÓN
Por ministro ordenado:
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R/. Amén.
Si se despide a la asamblea, se añade:
V/. Podéis ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.
Si no es ministro ordenado y en la recitación individual:
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.